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LOS AUTORES.
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Fernando Martos
nació a setenta y siete pasos del río que corre por Zamora. Fue
constructor de patines, panadero de veranos, contable de estrellas.
Luego creció y se hizo licenciado en Ciencias de la Educación,
educación de hadas y ciencias poco ocultas. Rimó versos, algunos
publicados en "Todos de etiqueta" (Junta de Castilla y León,
1986), algunos en "Poetas del 50" (Diputación de Zamora,
1998); otros emigraron por distintas revistas, así como sus cuentos,
guiones y pensamientos sobre la literatura infantil y juvenil. Se lo
pasó muy bien haciendo radio para la Ser de Zamora y escribiendo
artículos para El Correo. Hoy cuenta cuentos por el día, lleva
autores, hace talleres, libros y juegos en una treintena de escuelas e
institutos que visita con el Bibliobús Escolar. Por la noche, en
teatros y plazas, es narrador oral para los mayores. Pasea por Valorio,
el bosque donde escondieron los árabes sus tesoros, y ama y escribe
porque lo quiso marzo.
En su DNI reza Consuelo Martín
Esteban, pero se llama Cintia. Su madre dice que na-ció en
Salamanca, pero yo siempre la vi en Laguna de Duero, donde todas las
madrugadas le pasea su perrita Tara, dispara con pinceles y mata los
blancos con mixtos de colores. Porque se niega a abandonar su infancia,
pinta palomas para la oficina de la Paz (1993), ilustra el suplemento
infantil de "El Norte de Castilla" (curso 1994/95), dibuja
garzas en Doñana para la Junta de Andalucía (2002), narices de héroes
de aventuras para el Ministe-rio de Educación en su campaña de fomento
de la lectura (2002), casas de pájaros en el Cartel del Día del Medio
Ambiente de la Junta de Castilla y León (2003), logotipos, calendarios,
nubes, cuadernos, carteles, barbechos, folletos, tarjetas, monigotes,
grabados, colages, espa-cios y poemas. También se gana la vida como
arquitecto o, más bien, la vida le gana a ella con alzados, cartabones,
secciones, bellas intenciones y resultados indefinidos. Pero sobre todo
sueña con grandes ilusiones: el café de las mañanas, buenas
películas en la SEMINCI y los infinitos colores.
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