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Nada humano me es ajeno
Terencio.
Sócrates fue un filósofo griego que tenía una nefasta costumbre. Solía
pasearse por las calles de Atenas y cuando se encontraba a un paisano suyo, le
asediaba con sus insistentes preguntas: ¿Cómo sabes que tu acción es correcta?
¿A qué llamas tú ser valiente? ¿Cómo sabes lo que sabes?, etc. Sócrates se
consideraba como un tábano que debía despertar al caballo somnoliento que era
Atenas. Y les molestó tanto que, al final, los atenienses decidieron condenarle
a muerte en el año 399 a. C.
Veinticinco siglos después el francés Oscar Brenifier ha decidido continuar
el trabajo del famoso sabio ateniense y ha desarrollado una potente práctica
filosófica que utiliza en múltiples contextos y con diferentes tipos de
públicos. Por primera vez se reúnen en un mismo volumen las distintas
aplicaciones prácticas del método dialéctico que lleva a cabo este «tábano»
contemporáneo ―tanto en los cafés filosóficos como en los talleres de filosofía
o en la consulta filosófica― y los fundamentos teóricos que legitiman la
existencia de este tipo de prácticas filosóficas. Nada humano le es ajeno a este
autor, que filosofa no sólo con adultos, sino también con jóvenes y con niños,
utilizando preguntas, cuentos y todo tipo de historias, ya sean ficticias o
biográficas.
Quien esté interesado en saber cómo puede convertirse la filosofía en una
práctica (y dejar de ser sólo mera teoría), cómo puede esclarecer aspectos de su
vida cotidiana y recuperar el placer de reflexionar que quizás perdió en las
clases de filosofía del bachillerato, encontrará aquí materiales más que
suficientes para cubrir sus expectativas.
¿Quién dijo que Sócrates estaba muerto?
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